martes, 7 de junio de 2011

Consuelo y esperanza

Con el rostro desencajado por la noche sin dormir, el cigarrillo, el café y el alcohol, Eriko se incorpora del sofá y, aparentando un aire de indiferencia para con la vida, se aproxima, tambaleando, a la ventana. El panorama, desde donde estaba, era un espectáculo impresionante. El sol despuntaba en el horizonte, recortando las siluetas de los edificios en el centro de Richmond. Pero a él no le importa eso. Sin pensarlo dos veces, se asoma al balconcillo y se lanza al abismo. Vivía en un pequeño departamento del decimo piso. Sus únicos compañeros, en los últimos dí­as, habían sido los libros esparcidos por el suelo, un gato, la soledad de divorciado y una montaña de cuentas a pagar. Las autoridades llegaron a la conclusión de que aquel descendiente de italianos cometió suicidio porque estaba ebrio, y no sabí­a lo que hací­a. El habí­a dejado la verdadera explicación, escrita en un papel garabateado con letras que anunciaban su muerte. Desesperado por los problemas familiares y financieros que atravesaba, no vio solución; no encontró un rayo de luz en su noche oscura. Es de lamentable que Eriko ignorase el versículo de hoy que se encuentra en libro sagrado. Es imposible que Dios mienta; sus promesas son seguras. Y los que corren con el fin de apoderarse de la esperanza que tenemos en el son consolados. La esperanza es la luz en medio de la oscuridad. No la ves; la sientes en tu corazón. Es una voz que te anima: No todo está perdido. Necesitas confiar en Jesús. El siempre cumple sus promesas; “jamás miente”. Mientras vivas en este planeta de dolor y de aflicciones, las nubes de las dificultades oscurecerán tus días, muchas veces. En esas horas, la esperanza es la palanca que te levanta; la fuerza que te impulsa; la motivación que la victoria requiere. No te desanimes. Hoy es un nuevo día Hay sol por encima de las nubes que anuncian lluvia. La tormenta pasará; nada dura para siempre. Solo la esperanza. La Biblia fue escrita “para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortí­simo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros”. Hebreos 6:18


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por favor coloque su Nombre o Correo electronico: