El artesano Juan Carlos Zabala de 44 años de edad, tiene 15 años ofreciéndole al público sus distintas obras.

“Desde muy pequeño me he dedicado a la artesanía y considero que Dios me ha bendecido con ese don”, dijo Sabala.
Aunque la vida no se la hecho fácil y ha tenido que lidiar con las situaciones económicas, descubrió que los mejores puntos de ventas están en la Caracas de Barcelona.
Zabala ha visitado muchas ciudades del país dando a conocer sus trabajos en artesanía en aproximadamente unas 30 ferias.
Sin embargo, expresó que no ha tenido el gozo de ganar un premio regional de artesanía, pues en las ferias en las que ha asistido no han realizado concursos.
“Me gustaría tener algún día un premio, pero por ahora solamente me conformo con que la gente me conoce, bueno no todo el mundo, pero si las personas que asisten a las ferias, ahí he formado algunos clientes”, expresó Sabala.
El barcelonés es padre de seis muchachos, los cuales todos son hombres y mujeres a excepción de la última hija que tiene actualmente 17 años.
Vale destacar, que el artesano Juan Carlos no solamente vende sus obras de arte sino que además, atiende una mesita donde expende chucherías, cigarros, entre otros.
“Tengo que sobrevivir de alguna manera, porque a pesar que tengo precios accesibles y facilidades de pago, las ventas están muy bajas, por eso aprovecho de vender otras cositas” exclamó Sabala.
Su esposa trabaja en una escuela municipal como personal de mantenimiento.
Zabala dijo que los costos de sus orfebrerías oscilan desde BsF. 100 hasta 750. Incluso este le da a sus compradores oportunidades de cancelar a crédito.
“Siempre he buscado la manera para que el comprador logre llevarse la pieza, pero ya tengo tiempo que en una semana solamente vendo 3 obras”, afirmó Zabala.
Con una mirada de nostalgia comentó que por falta de dinero no ha podido agrandar las ventas en los restantes municipios, pues afirmó que labora de manera independiente.
“Hay piezas que las compro, pero la mayoría las hago yo mismo, y el poco dinero que me queda tengo que gastarlo en cosas de las casa y en mi hija, por lo menos Gracias a Dios que mi señora trabaja y nos compartimos los gastos”, apuntó Juan Carlos.
Zabala es nativo de Barcelona, por lo tanto a pesar que no está en su mejor tiempo como comerciante, aseguró que no piensa cambiarse de sitio, ya que mucha gente sabe dónde localizarlo.
El artesano afirmó que no pierde la esperanza de algún día ser condecorado por su trabajo.
“Considero que a todos los esfuerzos les llega una recompensa y estoy seguro que en algún momento mi labor va ser reconocida”, expresó Sabala.
Aseguró que hasta que Dios quiera estará en la misma esquina de la avenida Caracas, pues para él la perseverancia es el secreto del éxito.
“Yo se que Dios tiene algo grande para mi y para mi familia, y los esfuerzos que mi esposa y yo hacemos tendrán su valor, no pierdo las esperanzas de que algún día pueda participar en un oncurso y mis obras sean reconocidas”, exclamó Sabala.
Concluyó que jamás a pensado en edicarse a otra cosa, pues para el señor Juan Carlos Zabala la artesanía es un on que Dios no le regala a todo el mundo.
“Si nací para ser artesano, oriré siéndolo, no tengo por qué rebuscarme en otras cosas, vendo chucherías, ero jamás dejaré la artesanía”, dijo con una gran sonrisa en su rostro.
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